La empresa que estaba a punto de darse de baja… y acabó siendo la más implicada

Libro

Propiedad psicológica: cuando una empresa siente que algo también le pertenece, aumenta su compromiso y su disposición a cuidarlo. Es un fenómeno muy estudiado en organizaciones: cuando alguien deja de sentirse simple receptor y empieza a sentirse parte, cambia su manera de implicarse. Ya no mira el proyecto desde fuera. Empieza a pensar: “esto también va conmigo”. Y ahí ocurre algo interesante: participa más, cuida más y aporta más.

En casi todas las redes hay una empresa que desaparece.

No responde.
No viene.
No abre los correos.
No participa en nada.

Y alguien dice:

—Esta se va a dar de baja seguro.

A veces sí. Pero otras veces no está desinteresada. Está desconectada.

Y no es lo mismo.

Una empresa puede dejar de participar porque no entiende qué se está haciendo, porque no ve su papel, porque siempre se convoca en mal momento o porque siente que la red pertenece a “los de siempre”.

El error habitual es acordarse de ella cuando ya está al borde de irse.

Ahí empieza el drama: llamada urgente, explicación atropellada, promesa de que “este año vamos a hacer muchas cosas”.

Demasiado tarde. El amor asociativo también necesita mantenimiento.

Altavoz

Idea práctica:
Antes de dar por perdida a una empresa, no le preguntes “¿por qué no participas?”.

Pregúntale mejor:
¿Nos ayudarías con una cosa pequeña?
Nada grande.
Nada heroico.
Nada de implique mucha fricción.

Solo una tarea sencilla: revisar una propuesta, aportar su visión como empresa o algún punto de mejora a una acción.

La clave es no dejar que se enfríen del todo.

Hay que tener una presencia continua.

Un mensaje útil.
Una pregunta concreta.
Una invitación pequeña.
Una tarea asumible.
Una comunicación que le haga pensar: “esto sí me sirve”.

Y pasó algo curioso.

La empresa contestó.

Luego opinó.

Después propuso un cambio.

Más tarde asistió a la siguiente reunión porque quería ver cómo había quedado aquello.

Y, sin que nadie lo hubiera previsto, terminó defendiendo la acción ante otras empresas.

La que parecía perdida empezó a hablar en plural.

“Podríamos hacerlo así”.
“Esto nos vendría bien”.
“Hay que contárselo mejor al resto”.

Ahí estuvo el giro.

Volvió porque encontró un lugar concreto desde el que aportar.

Secreto aprendido:
Una empresa no se implica más porque le repitas lo importante que es la red. Se implica cuando encuentra una forma sencilla de sentirse necesaria dentro de ella.